«Ser feliz es una elección diaria y dar las gracias, el camino para descubrir la fortuna en cada instante.»
A veces la vida nos detiene de golpe para recordarnos lo esencial. En el ajetreo diario tendemos a posponer la paz, la gratitud y la amabilidad, hasta que un instante de lucidez nos enseña que el presente es lo único auténtico que poseemos.
APRENDÍ
Que todo puede cambiar en un parpadeo.
Que debo vivir y disfrutar el presente.
Que el tiempo no es eterno.
Que todos tenemos luchas internas.
Que ser amable es transformador.
Que no todo está bajo mi control.
Que perdonar es un regalo personal.
Que ser feliz es una elección diaria
y que vivir en gratitud me regala
la fortuna de sentir bendiciones cada día.
Reflexión final
Aceptar que no todo depende de nosotros no es rendirse, sino liberarse de una carga innecesaria. Cuando elegimos soltar el control, el perdón deja de ser un acto hacia los demás para convertirse en un abrazo a nuestra propia alma. No hace falta esperar a que las circunstancias sean perfectas para saborear la existencia: la verdadera fortuna florece en el momento en que elegimos la gratitud como nuestro refugio diario.
Detrás de la imagen;
La rosa azul central: su rareza y belleza evocan la singularidad del momento actual. Se asienta sobre una base de piedra rota, mostrando la vulnerabilidad de la existencia, pero su vitalidad demuestra la capacidad de florecer a pesar de las dificultades.
El ajedrez roto: Las piezas que se disuelven en la corriente del tiempo representan las situaciones, los planes y las personas que escapan a nuestra voluntad. Muestra la impermanencia y la necesidad de soltar el control para fluir con la vida.
Los Relojes y relojes de arena (deteriorados y fragmentados): son la representación directa de que el tiempo no es eterno. Su estado ruinoso y la forma en que se desmoronan subrayan lo fugaz de la existencia y la importancia de no postergar lo que realmente importa.
Las Figuras Humanas (sombras): representan a todos nosotros y que todos tenemos luchas internas. Su postura contemplativa y su posición en la periferia de la rosa azul muestran que la búsqueda de la paz y la felicidad es un viaje interior que ocurre en medio de un entorno cambiante.
El libro abierto y las luces etéreas: representan el conocimiento de uno mismo, la gratitud y la transformación. Las luces que brotan del libro , simbolizan cómo la gratitud y la amabilidad pueden cambiar nuestra percepción, regalándonos la fortuna de sentir bendiciones cada día y transformándonos en el proceso. El libro abierto es la elección diaria de aprender y ser feliz.
La imagen busca visualizar la coexistencia de la fragilidad del tiempo, la incertidumbre de la vida y el poder de la gratitud y la conciencia en el presente.
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