Unas palabras para acompañarte en el camino
Hay palabras que llegan como un abrazo y deseos que, aunque sencillos, pueden quedarse con nosotros mucho tiempo. Estas son para ti, para recordarte que siempre hay razones para confiar, seguir adelante y volver a creer en ti.
Un deseo para ti
Que descubras la serenidad y la tranquilidad
en un mundo a veces difícil de entender.
Que el dolor que has vivido
y los problemas que has experimentado
te den la fuerza para caminar por la vida,
afrontando cada situación con optimismo y valor.
No olvides que habrá personas cuyo amor y comprensión
siempre estarán contigo, aun cuando te sientas solo.
Que descubras suficiente bondad en los demás
para seguir creyendo en un mundo de paz.
Que una palabra generosa, un abrazo y una sonrisa
formen parte de todos los días de tu vida,
y que puedas ofrecer estos regalos
tanto como recibirlos.
Recuerda el sol,
aun en medio de la tormenta.
Enseña amor a aquellos que odian
y deja que ese amor también te fortalezca.
Recuerda que aquellas personas cuyas vidas has tocado,
y aquellas otras que han dejado su huella en ti,
siempre ocuparán un lugar especial en tu corazón.
No importa si el encuentro fue breve
ni si fue diferente de lo que esperabas o deseabas.
No te preocupes demasiado por lo material.
Valora más la bondad y la generosidad
que habitan en tu corazón.
Que encuentres tiempo cada día
para apreciar la belleza y el amor que te rodean.
Comprende que, como seres humanos,
tenemos muchas cosas en común,
pero, en el fondo, todos somos diferentes.
Aprecia y respeta esas diferencias.
Aquello que sientes que te falta en el presente
puede convertirse en tu fortaleza en el futuro.
Que veas un futuro lleno de posibilidades.
Que encuentres suficiente fortaleza en tu interior
para reconocer por ti mismo tu valor
y no dependas de la opinión de otros
para apreciar tus capacidades.
Hay deseos que no necesitan grandes cosas para hacerse realidad.
A veces deseamos simplemente tener un poco de paz, encontrar una mano amiga, recuperar la ilusión o sentir que somos capaces de seguir adelante.
Y quizá eso sea lo más bonito de este texto: que no habla de una vida perfecta, sino de una vida en la que, a pesar de las dificultades, sigamos encontrando motivos para confiar.
No siempre podremos elegir lo que nos sucede, pero sí podemos intentar elegir desde dónde afrontarlo.
Podemos ser más amables.
Más pacientes.
Más generosos.
Podemos aprender a valorar lo que tenemos y a no medir nuestro valor con los ojos de los demás.
Y podemos recordar que incluso aquello que hoy sentimos como una carencia puede terminar convirtiéndose en una fortaleza.
Por eso, si tuviera que quedarme con un solo deseo de todos los que aparecen aquí, sería este:
Que nunca olvides el valor que hay dentro de ti.
Incluso en los días difíciles.
Incluso cuando dudes.
Incluso cuando no sepas qué camino tomar.
Porque quizá todavía no hayas llegado al lugar que deseas, pero eso no significa que no estés avanzando.
Y mientras sigas caminando, siempre habrá una nueva posibilidad esperándote.






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