Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


La sabiduría interior


El arte de no reaccionar al ruido ajeno

Es muy fácil engancharse al humor, las críticas o la negatividad de las personas que nos rodean. Sin embargo, la verdadera maestría emocional consiste en comprender que el comportamiento de los demás habla de su propio mundo interior, no del nuestro.


Cierta tarde de verano, un hombre conocido por su profunda serenidad y conocimiento llegó a la gran ciudad de Akbar. 
Al principio, los habitantes apenas prestaron atención a su llegada. 
Estaban demasiado sumergidos en el ajetreo diario y en sus propias prisas como para detenerse a escuchar a un extraño que hablaba de calma, empatía y paz mental.
Con el paso de las semanas, la indiferencia de la población se transformó en algo más hostil. 
Al no comprender su estilo de vida pausado y su falta de ambición material, algunos sectores de la ciudad empezaron a verlo con desconfianza. Pronto, el sabio se convirtió en el blanco de las burlas y las risas de los transeúntes.
Un día, mientras caminaba tranquilamente por la calle principal, un grupo de personas se plantó frente a él y comenzó a lanzarle insultos airados y palabras llenas de desprecio, buscando provocarlo.
Cualquiera en su lugar habría respondido con rabia o habría huido con el rostro encendido de vergüenza. Pero el sabio no hizo ninguna de las dos cosas. En lugar de fingir que no pasaba nada, se detuvo, los miró a los ojos con una calma infinita y les dedicó unas palabras llenas de afecto, desando de corazón que encontraran tranquilidad en sus vidas.
Uno de los agresores, completamente descolocado por la reacción, dio un paso al frente y le gritó:
—¿Es que acaso está usted sordo? 
¡Le estamos diciendo cosas horribles y usted nos responde con buenos deseos y bellas palabras!
El hombre sonrió levemente, colocó una mano sobre su pecho y le respondió con voz suave:
—Cada uno de nosotros solo puede ofrecer lo que lleva dentro.
En ese instante, el silencio se adueñó de la calle. 
El sabio continuó su camino con el mismo paso firme y sereno, dejando atrás a un grupo de personas que, por primera vez, se miraron las unas a las otras dándose cuenta de la naturaleza de su propio ruido.
Reflexión final: 
Tu interior determina tu cosecha
Este breve relato encierra una de las lecciones más liberadoras de la psicología del bienestar: nadie puede dar lo que no tiene, ni nadie puede ofenderte si tú no validas su ofensa. Cuando alguien reacciona con agresividad, con envidia o con hostilidad hacia ti, no te está atacando por lo que tú eres; simplemente está proyectando el malestar, la frustración y el vacío que habitan en su propia mente.
A veces pasamos los días absorbiendo la negatividad de nuestro entorno, amargándonos por un mal gesto de un desconocido o por una palabra áspera de alguien cercano. Nos convertimos en esponjas del estado de ánimo de los demás.
El sabio de Akbar nos enseña a ser filtros, no esponjas. Tu paz interior no debe depender de que el mundo exterior sea amable o perfecto. 
 No permitas que la escasez emocional de otros agote la abundancia de tu corazón.


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