Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Vigila tus pensamientos, porque de ellos pueden nacer tus palabras.

Lo que alimentamos dentro de nosotros también puede transformar la manera en que vivimos.

Hay pensamientos que aparecen sin que los busquemos y otros que repetimos tantas veces que terminamos creyéndolos. Con el tiempo, aquello que pensamos puede influir en nuestras palabras, en nuestras decisiones y en la forma en que nos relacionamos con los demás. Por eso, quizá merezca la pena detenernos de vez en cuando y mirar qué estamos dejando crecer dentro de nosotros.


Lo que pensamos no siempre se queda dentro de nosotros. Poco a poco puede convertirse en palabras, en decisiones y en la manera en que vivimos.

Vigila tus pensamientos, porque de ellos pueden nacer tus palabras.

Vigila tus palabras, porque muchas veces terminan convirtiéndose en acciones.

Vigila tus acciones, porque aquello que hacemos una y otra vez acaba formando nuestros hábitos.

Y nuestros hábitos, poco a poco, van dejando una huella en nuestra manera de ser.

Por eso merece la pena detenernos de vez en cuando y preguntarnos qué estamos alimentando dentro de nosotros.

No se trata de pensar siempre en positivo ni de intentar controlar cada pensamiento que aparece. Todos tenemos días de miedo, de enfado, de tristeza o de dudas. También esos pensamientos forman parte de nosotros.

Se trata de aprender a observarlos.

De no convertir cada pensamiento en una verdad.

De elegir qué palabras queremos pronunciar, qué acciones queremos realizar y qué costumbres queremos llevar con nosotros.

Porque aquello que repetimos termina teniendo un peso importante en nuestra vida.

Una palabra amable puede convertirse en un gesto.

Un gesto puede convertirse en una costumbre.

Y una costumbre puede terminar formando parte de la persona que somos.

Lo mismo puede ocurrir con aquello que nos hace daño.

Por eso, antes de hablar, quizá podamos detenernos un instante.

Antes de actuar, pensar.

Y antes de convertir algo en costumbre, preguntarnos si realmente queremos que forme parte de nuestra vida.

Nuestros pensamientos no escriben por sí solos nuestro destino, pero sí pueden influir en el camino que elegimos.

Y quizá cuidar ese camino empiece por algo tan sencillo como aprender a cuidar lo que llevamos dentro.

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