Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Quizás si

La magia cotidiana de transformar nuestro entorno a través de la gratitud y los pequeños gestos.

A menudo buscamos grandes respuestas para encontrar la paz, cuando en realidad la felicidad se construye con detalles mínimos: una mirada amable, la capacidad de maravillarnos ante la naturaleza o el arte de valorar lo que ya habita en nuestras vidas. A veces, todo cambia cuando decidimos mirar el mundo con otros ojos.


Quizás si añadimos una pizca de afecto a lo que hacemos y decimos, podríamos llevar alegría a quienes nos rodean con un gesto tan sencillo como una sonrisa.

Quizás si reconociéramos en las personas con las que nos cruzamos a diario —en la tienda, en la calle o en el cine— a compañeros de viaje, nos relacionaríamos sin recelos ni tensiones, cultivando una convivencia más serena y armónica.

Si cada día hiciéramos el pequeño esfuerzo de ser un poco más comprensivos, atentos y amables, comprenderíamos que de verdad está en nuestras manos construir un entorno mejor.

Si nos detuviéramos a maravillarnos ante una diminuta semilla que, tras ser sembrada, brota hasta asombrarnos con su fortaleza y hermosura... veríamos que en los detalles más humildes que habitan la Tierra se encuentra la mayor lección de vida.

Cada flor, cada árbol, la risa de un niño, las montañas que recortan el horizonte, el viento en el rostro y los frutos que nos brinda la naturaleza son muestras constantes de la grandeza del universo que nos cobija.

Si aprendiéramos a valorar esos pequeños milagros cotidianos, nos daríamos cuenta de que la felicidad es una actitud que cultivamos en nuestra mente y en nuestro corazón, más allá de las circunstancias externas.

Consiste simplemente en despertar cada mañana reconociendo todo lo bueno que nos rodea y abriendo la mirada con gratitud.

Consiste en dejar de anhelar constantemente lo que nos falta y aprender a disfrutar al máximo de lo que ya tenemos.

Porque verdaderamente no es más rico quien más posee, sino quien aprende a necesitar menos para sentirse pleno.

Poniendo de nuestra parte en todo lo que la vida nos ofrece es como encontramos la verdadera paz interior.

Quizás sí... después de todo, la magia de estar vivos existe y nos acompaña cada día.

No hay comentarios: