Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


El sexto sentido

Mirar, escuchar y sentir desde la conciencia: el verdadero arte de estar presentes.

A menudo habitamos el mundo en piloto automático: miramos sin observar, oímos sin atender y rozamos las cosas apenas por la superficie. Redescubrir nuestros sentidos con empatía y atención plena es la única forma de habitar la vida de manera profunda, honesta y consciente.


Usa tus ojos para contemplar la belleza de la vida y para reconocer la esencia profunda de quienes te rodean.

Evita usarlos para criticar con frialdad cómo se ven o visten los demás, o para encasillar a las personas guiándote solo por las apariencias.

Usa tus oídos para escuchar de verdad a quien tienes enfrente y ofrecerle una palabra sincera de aliento; úsalos para disfrutar de los sonidos amables que te traen calma y nutren tu mundo interior.

Evita usarlos como un canal para amplificar el rencor o alimentar prejuicios.

Usa tu olfato para apreciar los matices del entorno: la frescura de la naturaleza, el aroma del hogar, la calidez del afecto.

Evita impregnarlo de actitudes amargas como el egoísmo o la desconfianza.

Usa tu gusto para saborear la satisfacción de tus metas alcanzadas y la recompensa de tus logros construidos con dedicación.

Evita usarlo para regodearte en los tropezones ajenos.

Usa tu tacto para ofrecer afecto y cercanía, para reconfortar a las personas con tu presencia y apoyar a quien lo necesite.

Evita usarlo desde la exigencia o el egoísmo.

El sexto sentido —el más valioso— es la sabiduría interior que nos permite orientar el uso de todos los demás: la capacidad de distinguir la empatía de la indiferencia, la generosidad de la mezquindad, el arte de construir del hábito de desmoronar.

A veces miramos sin ver, oímos sin escuchar, olemos sin percibir, probamos sin saborear y tocamos apenas de pasada.

Usa tus sentidos con discernimiento: lo importante no es solo tenerlos, sino la sensibilidad con la que los pones en práctica cada día.

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