Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Hay un tiempo para todo

La vida también consiste en aprender a aceptar que cada momento tiene su propio tiempo.

Hay etapas que llegan sin avisar y otras que se van cuando todavía querríamos retenerlas. A veces queremos que todo ocurra cuando nosotros decidimos, pero la vida tiene sus propios ritmos. Quizá aprender a vivir también sea aprender a respetarlos.


Hay un tiempo para cada cosa, aunque a veces nos cueste entenderlo.

Hay un tiempo para comenzar y otro para terminar.
Un tiempo para sembrar y otro para recoger lo que hemos sembrado.

Hay un tiempo para reír y otro para llorar.
Un tiempo para abrazar y otro para aprender a soltar.

Hay momentos para construir y otros en los que necesitamos detenernos y dejar que algo se vaya.

Hay un tiempo para hablar y otro para guardar silencio.
Un tiempo para buscar respuestas y otro para aceptar que todavía no las tenemos.

Hay un tiempo para encontrarnos y otro para despedirnos.
Un tiempo para ganar y otro para aprender de lo que perdimos.

Hay un tiempo para amar, para cuidar, para compartir…
y también un tiempo para comprender que no todo puede quedarse para siempre.

La vida está hecha de etapas, de comienzos y de finales, de encuentros y despedidas. Y aunque muchas veces quisiéramos detener el reloj en aquellos momentos que nos hacen felices, el tiempo sigue avanzando.

Quizá vivir sea también aprender a no luchar contra cada cambio.

Aceptar que hay cosas que llegan cuando tienen que llegar y otras que se marchan cuando ya han cumplido su tiempo.

Porque todo tiene su momento.

Y nosotros también tenemos el nuestro.


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