Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Ama, respira, vive..

Quizá vivir no sea tenerlo todo bajo control, sino aprender a disfrutar de lo que tenemos delante.

Hay días en los que necesitamos que alguien nos recuerde algo tan sencillo como esto: estamos aquí. Respiramos, sentimos, amamos, nos equivocamos, aprendemos y seguimos caminando. Quizá la vida no necesite tantas instrucciones. Quizá solo necesitemos detenernos un momento y volver a sentirla.


Ama, respira, vive.

Mira cada amanecer como si fuera la primera vez. No todos serán iguales, ni nosotros tampoco. Hay días luminosos y otros en los que apenas conseguimos encontrar un poco de claridad, pero todos forman parte de nuestra historia.

Sonríe cuando puedas. Llora cuando lo necesites. No tengas miedo de sentir. No escondas aquello que llevas dentro solo porque no siempre resulte fácil explicarlo.

Aprende a disfrutar de las cosas sencillas.

De una taza de café o de té tomada sin prisas.
De una canción que te trae un recuerdo.
De la lluvia golpeando los cristales.
De una conversación que se alarga sin darnos cuenta.
De un paseo, de un libro, de una tarde tranquila.

Cambia de rumbo si el camino que llevas ya no te hace bien. Y si alguna vez te equivocas, no te castigues por ello. También de nuestros errores aprendemos quiénes somos y hacia dónde queremos seguir.

No vivas pendiente del reloj.

Hay momentos que no necesitan prisa y personas que merecen que les dediquemos nuestro tiempo. Mira a los ojos. Escucha. Abraza. Di «te quiero» cuando lo sientas. No des por hecho que los demás ya saben cuánto los quieres.

Agradece a quienes han estado a tu lado.

Y también aprende a despedirte de aquello que ya no puedes cambiar. El pasado tiene su lugar, pero no merece ocupar todo nuestro presente.

No cargues con culpas que ya no pueden arreglar nada. No guardes rencor como quien guarda una piedra en el bolsillo. Pesa demasiado.

Cuida tu cuerpo, pero también tu mundo interior.

Busca momentos de silencio. Mira el cielo. Escucha la música que te gusta. Lee. Escribe. Crea algo aunque nadie vaya a verlo. Haz aquello que te haga sentir que todavía estás descubriendo cosas de ti.

Amígate con tu soledad.

No siempre estar solo significa estar vacío. A veces necesitamos alejarnos un poco del ruido para volver a escucharnos.

No pretendas tener todas las respuestas.

Confía alguna vez en tu intuición. Permítete cambiar de opinión. Aprende de los demás, pero no dejes que otros decidan por ti quién debes ser.

Y, sobre todo, no olvides la parte más sencilla de todo esto:

Ama.

Ama a las personas que forman parte de tu vida. Ama los pequeños momentos. Ama aquello que haces. Ama incluso las partes de ti que todavía estás aprendiendo a comprender.

Porque la vida no siempre será como esperamos.

Habrá días difíciles, despedidas, cambios, errores y caminos que tendremos que volver a empezar.

Pero también habrá amaneceres.

Habrá abrazos.

Habrá risas inesperadas.

Habrá personas que llegarán para quedarse y otras que pasarán dejando algo que aprender.

Así que respira profundamente.

Mira a tu alrededor.

Siente que estás aquí.

Y mientras puedas...

ama, respira, vive.

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