
A veces una pregunta sencilla puede hacernos mirar la vida de otra manera
Hay preguntas que parecen pequeñas, pero esconden grandes enseñanzas. Quizá alguna de estas respuestas te haga detenerte un instante y mirar hacia dentro.
¿El día más bello? HOY
¿La cosa más fácil? EQUIVOCARSE
¿El obstáculo más grande? EL MIEDO
¿El error mayor? ABANDONARSE
¿La raíz de todos los males? EL EGOÍSMO
¿La peor derrota? EL DESALIENTO
¿Los mejores profesores? LOS NIÑOS
¿La primera necesidad? COMUNICARSE
¿Lo que hace más feliz? SER ÚTIL A LOS DEMÁS
¿El misterio más grande? LA MUERTE
¿El peor defecto? EL MAL HUMOR
¿La persona más temerosa? LA MENTIROSA
¿El sentimiento más ruin? EL RENCOR
¿El regalo más bello? EL PERDÓN
¿Lo más imprescindible? EL HOGAR
¿La ruta más rápida? EL CAMINO CORRECTO
¿La sensación más grata? LA PAZ INTERIOR
¿El resguardo más eficaz? LA SONRISA
¿El mejor remedio? EL OPTIMISMO
¿La mayor satisfacción? EL DEBER CUMPLIDO
¿La fuerza más potente del mundo? LA FE
¿La cosa más bella de todas? EL AMOR
— Atribuido a Madre Teresa de Calcuta
Reflexión final
Quizá, después de leer todas estas preguntas y respuestas, nos demos cuenta de que la vida no siempre necesita grandes respuestas para encontrar sentido.
A veces basta con aprender a vivir el día de hoy, vencer un poco nuestros miedos, perdonar, sonreír, tender una mano y valorar aquello que ya tenemos.
Porque, al final, muchas de las cosas que buscamos fuera están mucho más cerca de lo que pensamos: en la paz que cultivamos dentro, en las personas que queremos, en aquello que hacemos por los demás y en nuestra capacidad de seguir amando a pesar de todo.
Quizá esa sea la respuesta que reúne a todas las demás:
Vivir con amor.





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