Donde las palabras encuentran calma y el corazón encuentra refugio. Porque siempre hay una reflexión capaz de iluminar un día. En la mayoría de las ocasiones las reflexiones nos sirven como meditación ante aquellas situaciones que parecerían un problema insalvable, nos hace más conscientes de que las cosas además de ser como son, también dependen de cómo las vivamos. Mis Reflexiones y Sentimientos es un lugar donde las palabras no buscan hacer ruido; buscan hacer compañía. Mi consejo es invitaros a leer las reflexiones muy poco a poco, incluso sólo una de cada vez, para poder saborearlas y asimilar así mejor su enseñanza.

  Náyade García Marrero


Cuando la vida no sale como esperábamos

A veces no se trata de conseguir aquello que queremos, sino de aprender cuándo insistir, cuándo cambiar de camino y cuándo soltar.

Hay deseos que perseguimos con todas nuestras fuerzas y, sin embargo, la vida parece empeñada en llevarnos por otro camino. Quizá la clave no esté siempre en conseguir lo que queremos, sino en aprender a aceptar lo que no puede ser y seguir adelante sin dejar de vivir.

Muchas veces confundimos los sueños con las expectativas sin darnos cuenta de que, mientras los sueños nos abren posibilidades, las expectativas pueden encerrarnos en la espera de aquello que deseamos.

¿Por qué nos aferramos tanto a ellas?

¿Qué ocurre cuando aquello que queremos con toda el alma no llega? ¿Cuando una persona no nos corresponde, un proyecto no sale adelante o ese futuro que habíamos imaginado deja de ser posible?

Tenemos un deseo determinado. Lo queremos con todo nuestro ser. Soñamos con conseguirlo y hacemos planes alrededor de él.

Y aquí es donde podemos aplicar una sencilla regla:

La regla del O-S-O.

La primera «O» nos dice:

OBTÉNLO.

¿Quieres algo?

Ve a por ello. Lucha por lo que deseas, comprométete con tu sueño, atrévete a correr el riesgo.

¿Quieres a esa persona especial?
¿Esa casa con la que siempre has soñado?
¿Ese trabajo que tanto deseas?

Sal a buscarlo. Haz cuanto esté en tus manos para conseguirlo.

Pero hay veces en las que, por mucho que hagamos, descubrimos que aquello que queremos no está en nuestras manos.

Entonces llega la segunda letra:

SUSTITÚYELO.

Si no puedes conseguir lo que quieres, busca otra posibilidad.

Quizá esa persona no te quiere como tú esperabas. Tal vez ese camino se ha cerrado. Quizá ese proyecto no puede hacerse realidad.

¿Significa eso que se acaba todo?

No.

A veces la vida nos obliga a cambiar de rumbo para descubrir otras posibilidades que ni siquiera habíamos imaginado.

Y cuando tampoco podemos sustituir aquello que tanto deseábamos, llega la tercera letra:

OLVÍDALO.

Y esta quizá sea la parte más difícil.

Porque olvidar no significa borrar de nuestra memoria aquello que vivimos, ni fingir que no nos dolió. Significa dejar de luchar contra lo que ya no puede ser.

Significa aceptar.

Dejar de mirar continuamente hacia una puerta que permanece cerrada y atrevernos a mirar las que todavía están abiertas.

No siempre podemos elegir lo que nos sucede, pero sí podemos decidir cuánto tiempo queremos permanecer atrapados en aquello que no pudo ser.

A veces nos empeñamos tanto en conseguir algo que terminamos olvidando que la vida sigue pasando mientras nosotros esperamos.

Quizá soltar no sea rendirse.

Quizá sea simplemente comprender que hay batallas que no necesitamos ganar y caminos que, aunque no fueran los que habíamos elegido, también pueden llevarnos a lugares hermosos.

Obtener. Sustituir. Olvidar.

Tres palabras sencillas para recordarnos algo importante:

Cuando la vida no te dé aquello que esperabas, no dejes de vivir por ello.

Porque a veces, detrás de aquello que no pudimos conseguir, se encuentra precisamente la oportunidad de descubrir algo que nunca habíamos buscado.




No hay comentarios: